Te quiero tanto, no me preguntes más, te quiero tanto que me despierto en tí cuando despiertas, y me transformo en luz, cuando la luz llama a tu puerta. Y en las mañanas asalto la blancura de tu cama, y soy el negro brillo de tu pelo, que cae en la tibieza de tu espalda, de tu espalda. Yo soy la aventura, y tú la realidad, tú la ternura. Yo soy la libertad, tú la esperanza, la vida que me das y no me alcanza, no me alcanza. Hoy querida mía hagamos el amor con alegría. Tratemos de vivir con fantasía, juguemos sin temor que hoy es el día, nuestro día.
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