Te juro que no entiendo, me gustaría saber que se cruzó por su mente en ese momento, si habrá pensado qué sobrevendría después. Si él ya sabía que iba a destrozarme y solo esperaba el momento, o si hacerse el desentendido lo involucraba menos, haciéndome sentir peor. Tal vez él no sabe todo, cargo con una locura caprichosa, pero solo creí hacer lo mejor. 'Y es mejor separarnos, no te quiero hacer mal, no quiero que estés mal, si vos estás mal yo estoy mal, vos sos para mí, pero yo no para vos, sos lo que necesito pero..' siempre las mismas frases saltando en cada conversación, en cada discusión. La no-demostración afectiva ayudaba a que cada vez todo estuviera peor. Ya no más esas interminables charlas telefónicas que siempre terminaban con el 'no, yo te quiero más', 'no, yo' o el 'cortá vos', 'no cortá vos'. Y cuando esto termina, ya poco queda. No dormís por miedo a que no te encuentre, y cuando te das cuenta, ya te dormiste, y el teléfono nunca sonó, y el celular tampoco. 'Son todos iguales', pensé por un instante. De repente, las lágrimas atravesaban mi rostro sin parar. Él es distinto, no hay nadie como él.










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